jueves, 20 de mayo de 2010

Había una vez... - Ana Luz Mansilla

Había una vez un zorro que zampaba zapallos en un zacatal. Luego escuchó un zumbido y era la zorra zurda que venía zapateando y zarandeando desde su zahúrda. La zorra empezó a decirle al zorro que era un zafio, un zambo, un zaramullo, un zonzo, zoquete y zumbón que tenía las zarpas largas. El zorro estaba desconcertado y desilusionado por el zafarrancho que se había armado, así que invitó a la zorra al zoológico y a dar unas vueltas en zepelín. Ella aceptó y se reconciliaron. El zorro finalizó la cita con un par de zalamerías y con zarzaparrilla. Se pusieron a bailar zamba en una zona llena de zócalos con sus zapatos nuevos. Él tenía zapatillas y ella zuecos e hicieron tantas zancadas que se pisaban y se cayeron en una zanja cerca de un zarzal. Salieron de ella y siguieron bailando en zigzag felices y contentos.


Ana Luz Mansilla.

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jueves, 20 de mayo de 2010

Había una vez... - Ana Luz Mansilla

Había una vez un zorro que zampaba zapallos en un zacatal. Luego escuchó un zumbido y era la zorra zurda que venía zapateando y zarandeando desde su zahúrda. La zorra empezó a decirle al zorro que era un zafio, un zambo, un zaramullo, un zonzo, zoquete y zumbón que tenía las zarpas largas. El zorro estaba desconcertado y desilusionado por el zafarrancho que se había armado, así que invitó a la zorra al zoológico y a dar unas vueltas en zepelín. Ella aceptó y se reconciliaron. El zorro finalizó la cita con un par de zalamerías y con zarzaparrilla. Se pusieron a bailar zamba en una zona llena de zócalos con sus zapatos nuevos. Él tenía zapatillas y ella zuecos e hicieron tantas zancadas que se pisaban y se cayeron en una zanja cerca de un zarzal. Salieron de ella y siguieron bailando en zigzag felices y contentos.


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